jueves, 26 de noviembre de 2009

Un vistazo al futuro triunfo en la tribulación


3ª parte de una entrevista con Dios sobre el fin del mundoEntrevistador: ¿En qué momento coartará el futuro gobierno mundial del Anticristo las libertades individuales, exigirá la observación rigurosa de sus normas y dictados y a la postre impondrá el culto de su dirigente?Dios: Tres años y medio después de la firma del pacto santo. Los continuos conflictos e incluso las guerras entre los países signatarios del mismo servirán de pretexto para que el Anticristo —que actuará de árbitro— declare la nulidad del pacto e imponga una suerte de ley marcial a escala internacional. En ese momento declarará la suspensión de todas las garantías constitucionales y asumirá el poder absoluto. La marca de la Bestia se volverá obligatoria, y a quien no la acepte se lo considerará en rebeldía contra la ley. En ese momento dará comienzo el período que la Biblia denomina la Gran Tribulación.E.: ¿Será una época muy conflictiva para todo el mundo, o solamente para los que estén al margen de la ley?D.: Para todo el mundo. A esas alturas los cristianos se habrán dado cuenta de lo que sucede, pero muchos se hallarán en un estado de conmoción. Muchas personas de otras religiones también se opondrán activamente al Anticristo, igual que muchos libertarios, que no querrán tener nada que ver con su régimen. Países enteros se sublevarán, y se desatarán guerras entre esos países y las fuerzas del gobierno mundial. Igualmente se registrará un aumento de las catástrofes naturales y una proliferación de megainsectos y otras degeneraciones biológicas, productos imprevistos de fallidos experimentos de ingeniería genética llevados a cabo por el hombre. El mundo se sumirá en el caos y la confusión.E.: Y ¿por qué dejarás que suceda todo eso?D.: El hombre habrá logrado la civilización perfecta: tendrá un gobierno y una economía globalizados, fundados en sus portentos tecnológicos. No obstante, todo eso llevará al mundo al borde de una catástrofe sin precedentes. El hombre habrá alcanzado la cúspide, y se hará patente lo mal que hace las cosas. Será la demostración más cabal de que, abandonado a sus propios recursos, arma un desastre colosal.E.: Pero no se lo podemos achacar todo al hombre, ¿no? Lo que quiero decir es que terminaremos bajo la conducción del Diablo en persona. Con razón todo acabará hecho un desastre.D.: La mayor parte de la humanidad aceptará la regencia del Diablo.E.: Pero ¿no se le impondrá?D.: No se le impondrá; la gente se dejará manipular. Cada cual escogerá, y muchos optarán por no seguirlo.E.: Pues Tú mismo lo dijiste: No todos tomarán encantados la senda de la destrucción, lo que demuestra que el mundo no es enteramente malo.D.: Yo no dije que lo fuera. Dije que la humanidad en general, abandonada a su suerte, causará un desbarajuste total. Habrá de todos modos quienes opongan tenaz resistencia al Anticristo y su gobierno.E.: ¿Cómo van a sobrevivir bajo un régimen tan totalitario y una economía tan controlada que no podrán comprar ni vender?D.: En ciertos lugares la situación no estará tan controlada como en otros. El mundo es muy grande. Al Anticristo y su régimen les costará someter a todos los seres humanos.E.: ¿Hago bien en afirmar que Tus simpatías estarán con los insurrectos?D.: Sí. Los ayudaré y al final los rescataré.E.: ¿Por qué al final y no enseguida? Antes dijiste que muchos cristianos se figuran que escaparán de todo esto. ¿Por qué no permitirás que se libren de ello?D.: Por el mismo motivo por el que no saco del mundo a los cristianos hoy en día. El propósito es que den testimonio de su fe, que hablen a los demás de Jesús y los conduzcan a Mi reino. Esa misión será más vital que nunca durante la Gran Tribulación.E.: Pero incluso ahora no se puede afirmar que gran parte de ellos den testimonio de su fe.D.: Lamentablemente no. Pero en ese momento no les quedará más remedio. Les tocará sacar la cara por lo que creen o pasar a formar parte del régimen del Anticristo. En poco tiempo descubrirán que el Anticristo no los va a tolerar, así que se verán obligados a unirse a los rebeldes.E.: Muy bien. Tenemos la Gran Tribulación. Y después, ¿qué? ¡Ojalá la situación tome un cariz más positivo después de eso!D.: La Gran Tribulación durará aproximadamente tres años y medio; mil doscientos sesenta días para ser más preciso. Luego Jesús regresará en las nubes con todas las huestes del Cielo. Todo el mundo lo verá cuando circunde el planeta llamando a los Suyos a reunirse con Él. Ese es el gran Arrebatamiento del que te hablé antes, el momento en que todos los que hayan aceptado a Jesús —tanto los vivos como los muertos— se elevarán para reunirse con Él en el aire.E.: A mí hasta me cuesta un poco viajar en avión. Pero Tú dices que en ese momento la gente se elevará para reunirse con Jesús. Espero que me pongas en condiciones. Si no, habré de mantener los ojos cerrados todo el tiempo.D.: No te preocupes. Te dotaré de un cuerpo transformado, un cuerpo glorioso. Guardará cierto parecido con el que tienes ahora, sólo que será mucho mejor, e inmune a todo mal. En esos cuerpos nuevos y eternos todos los creyentes se elevarán hacia el cielo en una gigantesca ola.Luego serán transportados a la joya del Cielo, la Ciudad Celestial, donde se reunirán con todos sus moradores para celebrar esa gran liberación y victoria en un acontecimiento que se conoce como la Cena de las Bodas del Cordero. Será sin duda la celebración más grandiosa que haya tenido lugar en el Cielo hasta entonces.Mientras tanto, en la Tierra las dificultades se habrán intensificado y multiplicado dramáticamente. Muchos morirán, y muchos más querrán morir para librarse de las horrendas plagas y catástrofes que les sobrevendrán.E.: Y ¿qué pasará con los de la resistencia que no sean cristianos? Me parece un poco severo que se vean enredados en todo eso.D.: Yo los protegeré. En ese momento el Anticristo reunirá a sus fuerzas con la intención de aniquilar al grueso de los ejércitos rebeldes que hayan quedado. La batalla se librará en el valle de Meguido (Israel). Es la famosa batalla de Armagedón, un enfrentamiento más feroz y encarnizado que ninguna otra batalla de la Historia. En medio de esa batalla las huestes del Cielo, al mando del propio Jesucristo, intervendrán y acabarán con el Anticristo y sus fuerzas. El Anticristo mismo será aprehendido y echado vivo en las profundidades del Infierno. Al Diablo también se lo recluirá en una celda especialmente concebida para él, conocida como el pozo del abismo.E.: ¡De película! Liquidados esos dos malandrines, me imagino que volveremos todos al Cielo y viviremos felices para siempre.D.: Viviremos felices para siempre, pero no recluidos en el Cielo.E.: ¿Cómo es eso?D.: En ese momento se le concederá a Jesús, y a quienes lo siguen y lo aman, autoridad sobre toda la Tierra. Durante los mil años siguientes el mundo será gobernado como es debido. Habrá mucho que hacer para restituir el medio ambiente y devolver el mundo al estado paradisíaco en que se encontraba en el principio.E.: Supongo que después de todo lo que habrá pasado en las ciudades, habrá muchas obras de reconstrucción.D.: En realidad no tengo mucho interés en reconstruir las ciudades, al menos no las grandes. Creo que el mundo estará mejor sin ellas.E.: ¿Sin ellas? Y ¿dónde vamos a vivir? Ajá. Ya veo venir la respuesta. ¡Por todos los santos, espero que no vayamos a volver todos al campo!D.: ¿No te gusta el campo?E.: La vida en el campo está bien de vez en cuando, un fin de semana o algo así. Pero ¿vivir allá?D.: No te alteres. También habrá centros urbanos, pero no serán como las enormes y hacinadas ciudades de hoy en día. Serán más pequeños, más íntimos, más humanos. Te aseguro que será mucho más placentero vivir en ellos. Si la vida rural no te acomoda, habrá muchas opciones.E.: Y eso durará mil años.D.: Así es.E.: O sea que estas son las buenas noticias de las que me hablaste al principio, ¿no?D.: Eso será el principio.E.: ¿Habrá más?D.: ¡Pues claro! Mil años son una insignificancia comparados con la eternidad. Esos mil años de paz y abundancia, de amor y felicidad, serán apenas un preludio.E.: Presumo entonces que a partir de ahí las cosas no harán más que mejorar.D.: Sí. Habrá un pequeño chubasco al final de los mil años, pero estará previsto en el plan.E.: ¿Un chubasco?D.: Está todo en Mis manos, así que no te preocupes.E.: Pero... ¿un chubasco? ¿No te importaría darme algunos detalles? ¿Qué sucederá al cabo de los mil años?D.: Digamos simplemente que lo mejor está por venir.Continuará en el próximo número de Conéctate.Extracto de Dios según Dios, de Scott MacGregor.

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