martes, 27 de abril de 2010

ORACIÓN (PROMESAS DE LA BIBLIA)

Mat.7:7,8
Pedid, y se os dará; buscad,
y hallaréis; llamad, y se os
abrirá.
Porque todo aquel que
pide, recibe; y el que busca,
halla; y al que llama, se le
abrirá.


Jn.15:7
Si permanecéis en Mí, y
Mis Palabras permanecen
en vosotros, pedid todo lo
que queréis, y os será hecho.


Mar.11:24
Todo lo que pidiereis orando,
creed que lo recibiréis, y
os vendrá.


Jn.14:14
Si algo pidiereis en Mi
nombre, Yo lo haré.


Jer.29:13
Me buscaréis y me hallaréis,
porque me buscaréis de
todo vuestro corazón.


Mat.18:19,20
Si dos de vosotros se pusieren
de acuerdo en la Tierra
acerca de cualquiera cosa
que pidieren, les será hecho
por Mi Padre que está en los
Cielos.
Porque donde están dos o
tres congregados en Mi
nombre, allí estoy Yo en medio
de ellos.


1Jn.3:22
Cualquiera cosa que pidiéremos
la recibiremos de
Él, porque guardamos Sus
mandamientos, y hacemos
las cosas que son agradables
delante de Él.


*Heb.10:35
No perdáis, pues, vuestra
confianza, que tiene grande
galardón.


1Tes.5:17
Orad sin cesar.


Heb.4:16
Acerquémonos, pues, confiadamente
al trono de la
gracia, para alcanzar misericordia
y hallar gracia para el
oportuno socorro.


Isa.65:24
Antes que clamen, responderé
Yo; mientras aún hablan,
Yo habré oído.


*Mat.18:18
De cierto os digo que todo
lo que atéis en la Tierra, será
atado en el Cielo; y todo lo
que desatéis en la Tierra,
será desatado en el Cielo.


1Jn.5:14,15
Esta es la confianza que
tenemos en Él, que si pedimos
alguna cosa conforme
a Su voluntad, Él nos oye.
Y si sabemos que Él nos
oye en cualquiera cosa que
pidamos, sabemos que tenemos
las peticiones que le
hayamos hecho.


Isa.45:11b
Preguntadme de las cosas
por venir; mandadme acerca
de Mis hijos, y acerca de
la obra de Mis manos.


Sal.66:18,19
Si en mi corazón hubiese
yo mirado a la iniquidad, el
Señor no me habría escuchado.
Mas ciertamente me escuchó
Dios; atendió a la voz de
mi súplica.


Rom.8:26
El Espíritu nos ayuda en
nuestra debilidad; pues qué
hemos de pedir como conviene,
no lo sabemos, pero
el Espíritu mismo intercede
por nosotros con gemidos
indecibles.


Jer.33:3
Clama a Mí, y Yo te responderé,
y te enseñaré cosas
grandes y ocultas que tú no
conoces.

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