jueves, 26 de noviembre de 2009

Después del chubasco


Cuarta y última parte de una entrevista con Dios sobre el fin del mundoEntrevistador: Decías que después del Milenio, esos mil años de paz en la Tierra posteriores al regreso de Jesús, ocurrirá un chubasco, pero que estará previsto dentro del plan. ¿Podrías explicárnoslo?Dios: Al cabo de esos mil años, el Diablo será liberado de su prisión en el abismo y se producirá una especie de reedición de la Batalla de Armagedón.E.: ¿Qué? ¿Habrá que volver a pasar por todo eso? Pero ¿para qué se soltará al Diablo?D.: Por el mismo motivo por el que permito que haga de las suyas en la Tierra hoy en día. Él representa la alternativa. La gente de ese nuevo mundo tendrá una vez más libertad para elegir su propio camino. E.: Y ¿qué pasará?D.: El Diablo y sus fuerzas volverán a ser derrotados, en esa ocasión permanentemente. La Tierra se renovará por completo. La superficie de la misma será quemada y recreada, con lo que quedará aún mejor y más espléndida.E.: Y ¿por qué no se hará esa transformación al comienzo de los mil años? Es que da la impresión de que invertiremos cantidad de trabajo —al menos algunos lo harán— para después tirarlo todo por la borda.D.: Bajo las condiciones imperantes se habrá hecho todo lo posible. ¿No quieres verlo todo mejorado?E.: Sí, naturalmente; pero ¿por qué no hacerlo justo después de la Batalla de Armagedón? ¿Para qué esperar hasta después de esta reedición, como Tú la llamaste?D.: Eso es algo más que tiene que ver con Mi programa de educación de la humanidad. Es un ensayo para la última morada que les tengo preparada.E.: Esa morada debe de ser fuera de serie para que amerite un ensayo de mil años.D.: Andas un poco obsesionado con eso, ¿no te parece?E.: Es que no le encuentro lógica. Pienso que un máximo de cien años de práctica es todo lo que necesitamos. Además, los que estén desde el comienzo habrán muerto antes que se cumplan siquiera cien años, no hablemos ya de mil. No le hallo mucho sentido a eso de que la muerte lo pille a uno practicando y no le dé oportunidad de aplicar lo aprendido.D.: ¿Quién ha dicho que van a morir?E.: El sentido común nos enseña que no mucha gente llega a vivir cien años.D.: En ese período de mil años las cosas cambiarán tanto que cuando uno cumpla cien años todavía se lo considerará un niño.E.: Vaya, esa sí que es difícil de tragar. Yo me refiero a la gente normal, no a los dotados de supercuerpos de los que me hablaste antes. La gente normal no vivirá tanto tiempo, ¿o sí?D.: Si Yo lo dispongo, sí.E.: Pero el cuerpo envejece de forma natural. Los rigores del medio ambiente también hacen de las suyas.D.: La degradación del medio ambiente antes del Armagedón es considerable. Habrá mucha depuración que hacer. Pero todo eso se solucionará durante esos mil años. El medio ambiente se recuperará y quedará en bastante buen estado. Además, en tu esquema se te olvida incluirme a Mí y Mi poder. Voy a hacer cosas milagrosas con el cuerpo humano. No envejecerá como ahora.E.: A ver si lo entendí bien. ¿La gente que ascienda en el aire durante el Arrebatamiento tendrá un cuerpo sobrenatural, y la que sobreviva al Armagedón uno renovado?D.: Correcto. Habrá quienes sobrevivan al Armagedón aquí en la Tierra. Esos sobrevivientes no necesariamente pasarán por una renovación, como tú dices; pero con unos cuantos cambios en el medio ambiente, el proceso de envejecimiento se desacelerará de forma notable. Aunque los sobrevivientes apenas se beneficien marginalmente de ello, los verdaderos beneficiarios serán sus hijos y los hijos de sus hijos.E.: ¿Qué harán esos sobrevivientes? Casi da la impresión de que todos volverán a la Edad de Piedra.D.: (Se ríe.) Esa es una descripción poco afortunada de la vida casi paradisíaca de la que a la larga disfrutarán.E.: Es que no me parece que haya mucha gente loca de ganas de irse a vivir al campo.D.: ¿Demasiado aburrido?E.: Sí, creo que muchos piensan eso.D.: ¿Se te ocurre una idea mejor?E.: La mayoría de la gente prefiere la vida urbana.D.: Millones de habitantes apelotonados y sufriendo de soledad. ¿Te parece eso mejor?E.: No todos se sienten solos. Reconozco que muchos sí, por lo que dicen; pero la mayoría tiene al menos algunos amigos.D.: El hombre no es un ser urbano. Aunque te cueste creerlo, fue concebido para llevar una forma de vida rural o al menos semirrural. A ver, percibo que algo estás elucubrando y me vas a decir que, conociendo el futuro y todo lo demás, debí haber previsto que iban a construirse ciudades. Claro que lo preví. De todos modos, no hice al hombre para eso. El ser humano se desempeña mejor llevando una vida más tranquila y apacible, más regular. El estrés urbano que sufre la gente en la actualidad es una enfermedad mortal que causa mucho más daño de lo que ustedes se imaginan.E.: Pero Tú dijiste antes que la joya del Cielo es una ciudad gigantesca. ¿No es contradictorio que Tu idea del Cielo sea una ciudad y que los que estén en la Tierra tengan que vivir como campesinos incultos?D.: La palabra ciudad quizá no sea muy precisa para describirla, pero es la que más se acerca según la entienden ustedes. Es enorme, tanto que resulta casi inimaginable. Tiene forma de pirámide con una base de casi 5 millones de kilómetros cuadrados; su vértice se encuentra a una altura de más de 2.000 kilómetros. Admito que partes de ella sí tendrán aspecto urbano, pero una superficie así da para muchos parques y espacios abiertos. Te aseguro, además, que el estilo de vida que practicarán sus habitantes será tranquilo. Aunque habrá mucho trabajo que hacer, este se realizará a un ritmo pausado. Volviendo a tu evidente crítica del proyecto que tengo para la Tierra durante esos mil años, ten por seguro que la gente va a disfrutar de la vida allí, al menos la mayoría.E.: ¿La mayoría, pero no todos?D.: Habrá quienes no estarán satisfechos. Tal como Adán y Eva no se contentaron con lo que Yo les preparé en el Edén, algunas personas no se sentirán a gusto en un mundo tan afín al paraíso.E.: Uno pensaría que a estas alturas habríamos aprendido algo.D.: Pues sí. Pero no te desanimes, que los que pongan objeciones no se lo echarán a perder a todos los demás.E.: ¿Esos serán los causantes del chubasco?D.: Sí. Cuando se presente el Diablo al final de los mil años, se plegarán gustosamente a él para protagonizar otra rebelión.E.: Y entonces ¿qué?D.: La sofocaré rapidito.E.: Me imagino que se te acabará la paciencia con los malos de la película.D.: Se podría decir eso. Todo tiene su límite, y para entonces habrán llegado al colmo.E.: Esto trae a colación un aspecto de Tu naturaleza sobre el que no hemos hablado en estas entrevistas: el del Dios castigador, el Dios del trueno y el rayo. La Biblia narra episodios en que hiciste que la tierra se abriera y se tragara a los impíos, y en que hiciste llover fuego y azufre sobre ciudades enteras; hasta inundaste la Tierra para matar a todos salvo a un puñado de hombres y mujeres. A nosotros, los mortales, esto nos resulta aterrador. ¿Cómo hacemos para conciliar ese aspecto de Tu naturaleza con Tu faceta bondadosa y magnánima?D.: De haberme refrenado y no haber intervenido tan severamente, las consecuencias habrían sido mucho peores. Los culpables habrían hecho muchísimo daño y causado grandes sufrimientos y pesares a sus semejantes. Tengo que castigar el mal. Si no lo hiciera, no sería un Dios justo.E.: Este aspecto Tuyo se hace más patente en el Antiguo Testamento. ¿Con el tiempo cambiaste? ¿Ahora actúas con menos violencia?D.: Cambié Mis tácticas, pero Mi naturaleza permanece inalterable.E.: ¿Tus tácticas? Casi da la impresión de que estás librando una guerra.D.: Así es. Se libra una guerra muy encarnizada y violenta por el corazón y el alma de los hombres. Pero esa violencia se da en la dimensión espiritual. Libro una batalla con Mi antiguo adversario por las almas de la humanidad. Esa batalla tiene lugar dentro de cada persona.E.: O sea que ya no provocas cataclismos como lo hacías en otros tiempos.D.: De eso se encarga la propia humanidad, sin intervención de Mi parte.E.: Pero ¿qué hay de la Batalla de Armagedón, o de ese chubasco, esa nueva guerra que el Diablo iniciará [mil años después]? Eso ocurrirá más que nada en la dimensión física, ¿no?D.: El hombre desata esos conflictos al optar por seguir al Diablo —personificado en el Anticristo— o al rebelarse junto con el Diablo en el chubasco del que hablábamos. Cuando los hombres llegan al extremo de destruirse a sí mismos, al planeta y a muchas otras personas, debo intervenir para poner las cosas nuevamente en su lugar. Esas guerras solo se producen a causa de las decisiones de los seres humanos.Extracto de Dios según Dios, de Scott MacGregor. © Aurora Production AG, 2001.

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