viernes, 4 de diciembre de 2009

Construye puentes, no muros


Se dice que la gente se siente sola porque construye muros en vez de puentes. ¡Es una gran verdad! La mayoría de la gente tiende a ser un poco egoísta. Es parte de la naturaleza humana darse prioridad a uno mismo, anteponer las propias necesidades y deseos a los ajenos. Es fácil enfrascarse cada uno en su propia vida y sus propios problemas. Sin embargo, cuando haces eso te complicas la existencia, pues te cierras a muchas de las cosas bellas de la vida y te pierdes la oportunidad de conocer a gente muy valiosa. Los puentes que construyes cuando te brindas a los demás y te relacionas con ellos causan a veces conflictos y complicaciones; pero el esfuerzo bien vale la pena, pues también generan armonía, amistad, amor y aportan innumerables beneficios más. Se trata de un toma y daca, que desde luego requiere algo de empeño, paciencia y perseverancia. El puente no se tiende solo, y algunas personas inicialmente no ven con muy buenos ojos que lo tiendas en dirección a ellas. Pero si todos fueran egocéntricos y no construyeran otra cosa que muros, el mundo sería un laberinto terriblemente solitario. Para tender puentes, tienes que empezar por rogarme que te ayude a amar y comprender a tus semejantes y a cambiar en aquellos aspectos en que sea necesario. Cuando empieces a pensar en lo que ellos quieren y necesitan, ya habrás colocado el cimiento. A partir de ahí, de a poco el puente se irá consolidando cada vez que des un paso hacia una persona de difícil acceso. Tal vez te haga falta un poco de valor para cruzarlo por primera vez, sin saber si te va a sostener ni cómo serás recibido en el otro lado; pero luego te alegrarás de haberlo intentado. Yo bendeciré cada acto desinteresado y premiaré cada paso que des para relacionarte con los demás.

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