lunes, 23 de noviembre de 2009

REVISTA CONÉCTATE 66 AÑO 2006


Nehemías dijo que era la fuente de la fortaleza *1. El salmista David lo descubrió en la presencia de Dios y se lo ofreció de vuelta *2. Jeremías lo halló en la Palabra de Dios *3. El rey Salomón afirmó que es una de las recompensas que recibimos por conducirnos como es debido *4. Jesús se lo prometió a Sus seguidores y explicó que es consecuencia de creer y hacer lo que Él nos dice *5. El apóstol Pablo lo mencionó como uno de los frutos del Espíritu Santo y como una de las señales de que el reino de los Cielos está en nuestro interior *6. ¡Y cómo no iba a saberlo! Al fin y al cabo, fue lo que lo sostuvo durante las encarcelaciones, persecuciones y muchos otros peligros que sufrió *7. El apóstol Pedro dijo que no se podía describir con palabras, pero que era «glorioso» *8. Nos referimos al «gozo del Señor», uno de los temas del presente número. Lo bueno es que no es patrimonio exclusivo de profetas, salmistas, reyes y apóstoles. Millones de creyentes de todas las edades y todas las épocas lo han conocido y disfrutado. Y tú también puedes. Hasta que no lo descubras, no sabrás lo que es la verdadera alegría. Es gratuito, y puedes contar con él a partir de este instante si haces una sencilla oración y le pides a Jesús que te llene del «gozo inefable» del Espíritu Santo. Él prometió: «Pedid, y recibiréis. […] Si vosotros sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?» (Lucas 11:9,13). Cuando lo recibas, no te sorprendas si te sientes más feliz que nunca y si tu alegría se contagia a los demás. El gozo del Señor, como todo lo bueno de la vida, se intensifica cuando se comparte.GabrielEn nombre de Conéctate1 Nehemías 8:10, 2 Salmo 16:11; 27:6, 3 Jeremías 15:16, 4 Eclesiastés 2:26, 5 John 15:11; 13:17, 6 Gálatas 5:22; Romanos 14:17, 7 2 Corintios 11:23; Hechos 20:24, 8 1 Pedro 1:8

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